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El Ártico se deshiela con la disminución de las capas polares. Las temperaturas aumentan a un ritmo acelerado. Desaparecen ecosistemas. La sequía se incrementa. Los niveles del mar son cada vez más altos y sus aguas se acidifican. La naturaleza está en peligro

El efecto invernadero, por otro lado, es un hecho demostrado. Te habrás percatado de ello. No hay duda de que los gases que vertemos a la atmósfera  precipitan el calentamiento de la misma. Y es más, contribuyen al cambio climático.  ¿Por qué no participas con un pequeño gran gesto para suprimir estos efectos?

Gestemos, juntos, un futuro limpio y verde. Las energías renovables, como habrás corroborado, se extienden. Perfilan paisajes donde conviven, entre otras, placas solares, molinos de viento  o explotaciones agrícolas para producir biocombustible, base de la biomasa.  No obstante, precisamos más guiños para revertir el cambio climático.

La biomasa, un guiño al porvenir sostenible

La biomasa se expande, al mismo  tiempo que diversas iniciativas crecen de forma exponencial en nuestro país. Se trata de uno de los guiños que puedes originar para un porvenir sustentable, que frene el cambio climático.

Observarás campos de girasol o colza, entre otros cultivos oleaginosos. Esta es una nueva variante agrícola llamada agroenergética. El mundo agrícola acoge este proyecto con satisfacción.

El sistema tecnológico para convertir estos cultivos en energía radica en la combustión inmediata. La biomasa surge, así, como un medio no solo para que desplaces a los combustibles fósiles sino también para que reduzcas las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

La biomasa puede emplearse tanto para producir energía eléctrica como térmica. La energía térmica la puedes generar con la instalación de una estufa o caldera de biomasa. Asimismo, puedes hacerte con una caldera para producir energía eléctrica. Para tu trasporte, por otra parte, puedes emplear bioetanol o biodiésel. Lánzate a ello y haz un guiño ecológico al planeta.